El primer edificio con el que uno se encuentra al entrar en el pueblo de Arsèguel es la iglesia de Santa Coloma, situada frente a una plaza que sirve de punto de encuentro para pastores y aldeanos. Cuenta la leyenda que los montañeses erigieron iglesias y ermitas en honor a esta santa para pedirle protección contra los osos.
La iglesia es de origen románico, con una estructura de una sola nave y sin ábside. A lo largo de los siglos se le han añadido nuevos elementos, lo que le ha dado su aspecto actual. Lo más destacable es la esbelta torre cuadrada que alberga el camp
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El primer edificio con el que uno se encuentra al entrar en el pueblo de Arsèguel es la iglesia de Santa Coloma, situada frente a una plaza que sirve de punto de encuentro para pastores y aldeanos. Cuenta la leyenda que los montañeses erigieron iglesias y ermitas en honor a esta santa para pedirle protección contra los osos.
La iglesia es de origen románico, con una estructura de una sola nave y sin ábside. A lo largo de los siglos se le han añadido nuevos elementos, lo que le ha dado su aspecto actual. Lo más destacable es la esbelta torre cuadrada que alberga el campanario, que se eleva en la esquina suroeste del edificio.
Antes de entrar, cabe destacar las curiosas máscaras talladas en la propia fachada de la iglesia, a ambos lados de la puerta, y el pequeño rosetón. El portal consta de tres arcos de medio punto concéntricos.
El interior de la iglesia cuenta con varias capillas rectangulares, que se abren a ambos lados de la nave en una ampliación posterior. La nave está cubierta por una bóveda barroca de luneta. Sin embargo, actualmente no es de libre acceso.